sábado, 29 de agosto de 2009

Estamos rodeados de hijos de puta.

Y no es por faltar, pero lo son, y ayer un par de ellos, dentro de población pudieron acabar con mi vida, porque en este país, cualquier payaso puede conducir, y no pasa nada. Uno de ellos no sabe que dentro de una rotonda no tiene preferencia, y que no puede salirse cruzando el otro carril en cualquier cruce, y menos si ese carril está ocupado y él ni indica su maniobra con el indicador de dirección. HIJO DE PUTA.
El otro se olvidó que adelantar en 100 metros a otro vehículo y un camión, es complicado, y mucho más si, aunque haya línea discontínua, esos 100 metros están en curva, y mucho más si además otro vehículo viene de cara. HIJO DE PUTA. Lo más cachondo es que en este tramo nuestros amigos del tricornio hacen controles de alcoholemia, pero en la vida se pusieron a controlar el tráfico.
Operación vuelta de vacaciones a la vista. Sintonicen sus radios, porque igual ha cambiado la canción y en vez de "precaución amigo conductor" suena ahora un "precaución hijo de puta conductor".
Pd: si alguien se da por ofendido que no me señale, y aprenda a conducir, cojones.

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2 comentarios:

A las 30 de agosto de 2009, 12:51 , Blogger Alberto Esteban ha dicho...

Decir hijo de puta, no es malo en si mismo, aunque muchos se escandalicen al oirlo. Cela y Umbral defendían el casticismo en el lenguaje, y a mi me parece bien. Y si encima las razones son buenas, como las tuyas, pues más justificado todavía.

te enlazoo

Saludos

 
A las 1 de septiembre de 2009, 19:40 , Blogger Pocomancha ha dicho...

Pues eso, mal paríos que digo yo.

 

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