domingo, 17 de enero de 2010

La productividad española.

Leo en expansión lo siguiente:
El lastre de la productividad: España es el país europeo en el que más se trabaja

y me viene a la memoria una conversación que mantuvimos en otro día en el trabajo. Teníamos un cliente (llamémosle así) que representaba a otra persona, que había ido ya dos veces a hablar con nosotros y que no cumplía los requisitos necesarios para ser beneficiario de una determinada ayuda. El representado se empeñaba en solicitar la ayuda ("por si acaso", decía él, aun viendo, con la ley en la mano que no cumplía). Ante nuestras palabras negativas, el representado acudió a un representante (gestoría) que aun entendiendo y leyendo, que su representado no cumplía los requisitos quiso solicitar la ayuda. Y con esa cantinela, se acercó a su trabajador social, que les dijo que no cumplían los requisitos para solicitar esa ayuda, pero tanto representado como representante se empeñaron en solicitarla. El trabajador social mandó dicha solicitud a un registro, el registro mandó esa solicitud a quién lo tenía que tramitar (nosotros), que tuvimos que dar de alta la solicitud para luego denegarla. En total:
- Tres paseos del representado.
- Dos paseos del representante.
- El tiempo de ambos, más el tiempo nuestro, más el tiempo del trabajador social, más el tiempo del funcionario del registro, más el tiempo del cartero.
Y todo para denegar una ayuda que desde la primera conversación el interesado sabía que no cumplía los requisitos para tener derecho a su disfrute.
¿Conclusión?
1. En este país no se confía en la administración. El "por si acaso" de una persona que leyendo que no tiene derecho decide pedir una ayuda, lo deja claro.
2. Las leyes no son favorables a hacer ágil el trabajo (en la administración). Este señor no tiene derecho al disfrute de dicha ayuda, pero la ley le confiere el derecho de solicitarla igualmente. Con lo cual le da pie a pensar en el "por si acaso".
3. En este país no se sabe trabajar. Si voy a una gestoría a que me ayude, lo lógico no es que la gestoría me solicite una ayuda cuyos requisitos está viendo que no cumplo, sino que lo lógico es que el gestor se siente y me haga ver que no cumplo, aunque por ello me tenga que cobrar igual. Sin embargo tenemos siempre la sensación de que si vemos palabras y no movimientos ese que no se nos está prestando atención, y nos cunde más gastarnos 30€ viendo pasar el tiempo en trámites, que si un señor al otro lado de la mesa nos dice "bla bla bla".
4. En este país relacionamos "tiempo" con "trabajo bien hecho". Es decir, cuanto más se tarda en hacer algo, o en resolver algo, tendemos a pensar que está mejor hecho. De hecho, miramos mal al trabajador eficiente que sabe darte respuestas o hacer correctamente su trabajo en muy poco tiempo.
5. En este país, tener trabajo atrasado es sinónimo de "las cosas funcionan bien". Cuando uno se dirige a una empresa a solicitar un servicio, le gusta esperar el turno. Si llega a un establecimiento y "te toca", uno piensa, "uyyyyy, que poco trabajo tienen estos, deben ser muy malos o muy caros". Nadie piensa que quizá sean eficientes y cumplidores. (Y en realidad lleva razón nuestro pensamientos, son malos y caros).
6. (Este punto se deduce de la siguiente entrada) Las malas prácticas, publicidad engañosa, mentiras de los comerciales, y mala formación de los trabajadores de nuestras empresas, también favorecen a que trabajemos más y seamos tan poco productivos.
Seguro que usted podría poner más conclusiones. Anímese.
Y cuanto al caso que nos ocupa..., todavía el representado o representante, aun sabiendo que no cumple los requisitos, aun teniendo delante una resolución que le dice que no tiene derecho al disfrute de esa ayuda, puede presentar un recurso, que haría que todo el trabajo todavía mucho más improductivo.
En este país trabajamos mucho... y muy mal.

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